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Artesanía venezolana

2014-10-07 21:20:28 La confección de muñecas de trapo es una hermosa forma de artesanía casera que, además de mostrar la creatividad de sus autores, muchas veces refleja tradiciones folclóricas, el vestido típico de una región o figuras conocidas. Tienen personalidad y una calidad humana que jamás posee una muñeca plástica o de producción masiva. Hace siete años, mi nieta Amanda visitó el país por primera vez. En su casa, tenía Barbies y costosas muñecas de colección; pero, aparentemente, nada tierno para amar. Cuando una posadera le regaló una muñeca de trapo (a la que Amanda dio el mismo nombre de su benefactora, Carlota), fue amor a primera vista porque podía abrazarla, dormir con ella... nada como las suyas en casa. Fueron inseparables. Su adoración fue tal que si en algún momento se portaba mal, ¡la simple amenaza de quitarle a Carlota, resolvía el problema de inmediato! Pero, no son sólo para niños. Recordemos las famosas muñecas de tamaño real del celebre Armando Reverón. En una nota en la página de Prodivinci, se escribió: La exhibición de la retrospectiva del artista venezolano Armando Reverón en el Museum of Modern Arts (MOMA) de Nueva York (en 2007) se ha convertido en referencia obligada a nivel mundial. Las muñecas hechas por Armando Reverón desempeñaron un rol fundamental en su proceso creativo por lo que se incluyó una de ellas en la muestra que presentó el MOMA. A Luis Brito, Premio Nacional de Fotografía de Venezuela en 1997, se le encomendó fotografiar las muñecas como una forma de preservar el legado de Reverón. Elaboradas a mano por el artista, fueron sus modelos y compañeras. Asimismo, el poeta, cronista, humorista, dramaturgo, periodista, músico Aquiles Nazoa, escribió un fascinante libro, Vidas Secretas de las Muñecas de Trapo, en el cual ellas revelan sus aventuras, romances, tragedias y más. Él confeccionó las muñecas en las que se inspiraba para crear e ilustrar sus cuentos. Hace unos 30 años, en el Museo JM Cruxent en El Tocuyo, hubo una exposición de muñecas y según una reseña que la acompañó, se indicó que la tradición en Venezuela empezó en esta zona de Lara. Durante la colonia, los españoles montaron enormes pesebres para Navidad con finas figuras de cerámica de su país. Los esclavos traídos de África admiraron estos bellos escenarios, pero, siendo pobres, confeccionaron sus figuras de trapo y fue así como nació la costumbre aquí. Se explica que sí era una tradición hacerlas en África. En ocasiones representaban a sus deidades y eran un consuelo ante la desgracia de la esclavitud. En las costas venezolanas y en el Caribe, se las asociaba con la prosperidad, las buenas cosechas, la suerte, los partos seguros, como ángeles protectores para evitar las desgracias y como acompañantes en la soledad. Una amiga que visitó África del sur me regaló una muñeca de allá ¡casi idéntica a unas que compré en Barlovento! Por Elizabeth Kline / El Universal
 


 
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